LAS PRENDAS REALMENTE ORIGINALES SUELEN USARSE DOS VECES Y LUEGO OLVIDARSE
Imagina, en cambio, una chaqueta lo bastante singular para que la noten, y lo bastante equilibrada para integrarse a un look cualquiera de martes. Deja de imaginar: la Florencia logra ambas cosas.
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Un patchwork de viaje
Cachemira, mayólica, florecitas, motivos geométricos: cada cuadro cuenta algo distinto, del azul de Delft al naranja azafrán. De lejos, el conjunto se lee como un mosaico suave.
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El crema que conecta
Casi todos los cuadros descansan sobre un fondo crema. Es lo que evita que la mezcla se desborde y hace que la chaqueta sea fácil de combinar.
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Acolchado ligero
La chaqueta abriga de verdad sin dar nunca la sensación de una parka. Se usa igual sobre una blusa fina que sobre un suéter ligero.
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Línea recta y corta
Termina justo bajo la cadera y cae recta, sin marcar la cintura. Un largo que combina tanto con pantalón ancho como con jeans de corte recto.
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El borde marino
Un vivo azul noche remata el diseño y ordena todo el conjunto. Sin él, un patchwork puede verse improvisado; con él, se ve diseñado.
Una prenda original no pasa de moda: se gasta, poco a poco, de tanto elegirla. La Florencia es de esas que vuelves a sacar cada vez que al look le falta algo.