ENTRE EL NEGRO, EL BEIGE Y EL MARINO, SIENTES QUE YA LE DISTE LA VUELTA A TODO
Imagina un color que no pertenece a ninguno de los tres: un terracota rosado, suavizado con verde salvia, dibujado en grandes motivos de damasco. Deja de imaginar: la Paulina es exactamente ese color.
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Un terracota suave
Ni ladrillo ni óxido: una tierra rosada, ligeramente empolvada, que favorece el tono de piel y combina con café, kaki, crema y negro.
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El dibujo de damasco
Grandes ramajes floreados se despliegan por toda la chaqueta, como en una tela antigua. El estampado tono sobre tono da profundidad sin sumar contraste.
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Calidez sin peso
El acolchado se mantiene fino. La chaqueta calienta el torso y los brazos y se usa bien en interiores, algo que un abrigo no permite.
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Cuello alto y limpio
El cuello se sostiene recto y enmarca el rostro. Abierto sobre un top color crudo, dibuja una V muy favorecedora.
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Un ribete oscuro
El vivo oscuro sigue todos los bordes y estructura el conjunto. Ese trazo evita que un estampado antiguo se vea pasado de moda.
Creemos haberle dado la vuelta a todos los colores porque giramos siempre alrededor de los mismos tres. Basta uno cuarto, bien elegido, para revivir el resto —y a ese lo usas hasta gastarlo.